SIGUIENDO AL CAMPEÓN - 1a Parte

SIGUIENDO AL CAMPEÓN - 1a Parte

“Siguiendo al campeón” es una SERIE de Crónicas  durante el ejercicio profesional del periodista monteriano Álvaro Díaz Arrieta en su periplo en torno de Miguel Lora Escudero. Las incidencias, anécdotas, regocijos, abatimientos y grandes satisfacciones alrededor de la figura que se convertiría, años más adelante, en el gran Campeón de peso Gallo que el mundo recuerda.

Corrían los 80´s, el boxeo profesional monteriano estaba en una ascendente sin precedentes, nacía una nueva promotora de boxeo, “Gong Espectáculos”. Hugo Iguarán Cotes, su representante*, tenía una enorme misión: promocionar a una pléyade de jóvenes prospectos del boxeo, entre los cuales destacaba un muchacho de delgada figura. Era Miguel Lora Escudero, el "Happy” Lora.

Hugo Iguarán Cotes & Miguel Happy LoraPara ese tiempo Montería, la capital de Córdoba, era una ciudad que apenas asomaba como centro de acopio y desarrollo regional. Creciendo a la ribera del Sinú, sus habitantes disfrutaban de una paz natural, un ambiente maravilloso de camaradería donde un apretón de manos tenía el mismo valor que un documento notarial; no había llegado la descomposición social que hoy nos agobia y los monterianos convivíamos con algunos forasteros. Montería despuntaba, pero pronto se daría conocer, con fuerza, a nivel nacional.

Luis Tapias, Nicanor Camacho, Luis Rivera, Bernardino Rubio, Javier Brown, Juan González y Miguel Lora comenzaron a forjarse en la cuerda de Gong Espectáculos al lado del doctor Iguarán, siendo sin duda los mejores exponentes de nuestro boxeo. Casi todos fueron campeones nacionales en el boxeo amateur y se presagiaba que en el profesionalismo darían grandes batallas. Ninguno decepcionó.

El periodismo especializado en boxeo tenía como objetivo común promocionar y sacar adelante el boxeo profesional. La idea era convertir a Montería en la primera plaza boxística del país. Periodistas de la talla de Leal Torres, Álvaro Berrocal, Luis Bula, Luis Agresot, Oswaldo López Castellar y Enrique Avilés convirtieron sus programas deportivos en verdaderas tribunas para las polémicas. Sus opiniones calaban en la afición haciendo que abarrotaran el viejo coliseo de la avenida circunvalar. Los vientos de la gran plaza boxística en que se estaba convirtiendo Montería comenzaron a soplar y a estremecer los cimientos de la crónica especializada cartagenera. Y fue el gran Melanio Porto (q.e.p.d.) en su Programa “AQUÍ LOS DEPORTES” quien, con su “cartagenismo extremo”, al no soportar las derrotas de sus boxeadores por parte de los nuevos púgiles del patio, hizo las primeras menciones de esta nueva generación de guerreros; igual pasaba con “Pepe” Molina en su espacio “PEPE MOLINA Y LOS DEPORTES”. Decidieron entonces, estos grandes del periodismo deportivo tomar el toro por los cuernos y se trasladaron a la “Perla del Sinú” para comprobar, de primera mano, lo que en la provincia estaba sucediendo. Y digo provincia porque para ese entonces Montería no se comparaba con el desarrollo e historia de “La Heroica”. Pero los tiempos cambian y ahora, la generación de cronistas de reemplazo: Walberto Ahumedo, Eugenio Baena y el recursivo Freddy Jinete, no pierden oportunidad de visitar la “Villa Soñada”.

Luego de algunos combates ya como profesional que presagiaban lo mejor y con una afición emergente y entusiasmada con la nueva estrella, llegó la mala hora. Una vieja lesión en los nudillos reaparecía y motivaba el anuncio del retiro prematuro de Lora Escudero de una prometedora carrera deportiva. Su hermano “Pacho” ya hacía las gestiones para un “puestico” en la gobernación del doctor Zapateiro, al tiempo que hacían su aparición del boxeo amateur dos grandes prospectos salidos de las entrañas del popular barrio “LA GRANJA”: Felipe Julio y Amancio Castro, los hijos de doña Susana.

En Medellín Hugo Iguarán desesperaba por un diagnostico alentador, pero el distinguido galeno ortopedista, Hernán Gómez Pineda, no daba los mejores augurios para que la derecha de Lora volviera a golpear. Parecía que la esperanza de una posible recuperación del diamante en bruto se desvanecía. Y en este receso forzoso de Lora se necesitaba de un nuevo ídolo; se necesitaba de alguien que llenara las expectativas y lograra mantener la afición por el boxeo.

Mientras la tragedia miraba de frente a GONG Espectáculos, un nuevo promotor aparece en la arena boxística: Evelio Torres quien, asesorado por Álvaro Díaz Arrieta el hijo de Pedro Díaz Castilla primer promotor de boxeo en Montería, funda “GATO PUBLICIDAD” con su estrella del momento, el púgil Luis Tapias.

Cabe recordar que Díaz Castilla fue el concertador de la gran pelea de antaño en el circo Teatro Variedades de la ciudad, entre el panameño “Kid” Leonard y la maravilla del Sinú Zenón Vellojín, campeón Bolivariano de las Fuerzas Armadas. Leal Torres en su programa "TRIBUNA DEPORTIVA" hacia una pausa en su polémica de béisbol con el apóstol del bajo Sinú e interrumpía diciéndole a Caraballo:

-No me confundas con Rasputín o con Richelieu. Yo soy Leal Torres inspector de policía.

Y aprovechaba para lanzar a los cuatro vientos el nacimiento de GATO Publicidad, anunciando la primera velada con la pelea entre Luis Tapias y el porteño Ricardo Estupiñán.

Seguimos en la próxima.

*En foto - Hablando con EL CAMPEÓN

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