SIGUIENDO AL CAMPEÓN - 3a Parte

SIGUIENDO AL CAMPEÓN - 3a Parte

“Siguiendo al campeón” es una SERIE de Crónicas  durante el ejercicio profesional del periodista monteriano Álvaro Díaz Arrieta en su periplo en torno de Miguel Lora Escudero. Las incidencias, anécdotas, regocijos, abatimientos y grandes satisfacciones alrededor de la figura que se convertiría, años más adelante, en el gran Campeón de peso Gallo que el mundo recuerda.

Mientras el “Happy” se recuperaba de la operación de nudillos, surgió una gran preocupación: la plaza de Montería no tenía capacidad para dos empresas boxísticas. GATO Publicidad propiedad de Evelio Torres y GONG Espectáculos con Hugo Iguarán al frente (apoderado de Lora Escudero) no podían seguir compitiendo entre ellas si ambas querían sobrevivir, había que buscarle solución a este dilema y se me ocurrió, una calurosa tarde de verano, que podrían fusionarse.

Conseguir la fusión no sería tarea fácil. Los acercamientos entre sus dirigentes se fueron dando, pero sólo hasta una reunión de amigos del boxeo en el restaurante de “La vieja Luz” se dio el gran paso. La celebración no se hizo esperar y con unos cuantos brindis con el trago de la época, el “Tres Esquinas”, un delicioso sancocho de gallina criolla preparado por la misma vieja Luz, se dio inicio a la nueva era pugilística de Montería con lo que sería el nacimiento de la mejor empresa boxística de la costa: GATO Publicidad.  Las veladas boxísticas no se hicieron esperar. Por un buen tiempo disfrutamos de las mieles del éxito; la planificación fue la base fundamental para lograr los objetivos acompañados de un aparato publicitario fabuloso a pesar de no contar con grandes medios tecnológicos. Y vinieron los combates que hicieron historia: Juan González vs “El Rudo” Arias; Juan González vs Azabache Obregón; Rumaldo "El Carnicero" Garcés vs “Yambito” Blanco de Nicaragua; Emiliano Villa vs Nicanor Camacho; Bernardino Rubio vs “Pambelito” Cervantes.

Qué belleza! Montería era la primera plaza boxística de Colombia visitada por la flor y nata del boxeo mundial: Antolín Sánchez Gobín “El chino Gobín”, cubano entrenador de nuestro campeón mundial “Rocky” Valdez; Lupe Sánchez de Méjico; Horacio Bakemon y  otros que pisaron este bello suelo sinúano haciéndonos conocer internacionalmente.

“Happy” Lora era un boxeador difícil para subirse al ring. Qué quiero decir con esto, pues que “Happy” desde sus inicios fue muy desconfiado de los apoderados y empresarios. Pero con quien logró algo de entendimiento,  ganando su confianza, fue con el doctor Iguarán a quien admiraba como como un padre. Ya sobre el ring Lora se olvidaba de su faceta de artista y se convertía en el peleador más exquisito después de Bernardo Caraballo.

Superado el tema de su lesión, fruto de un largo camino de terapias posteriores a la cirugía, Lora Escudero volvió a los entrenamientos con Pedro Vanegas y Varguitas (su preparador físico) y al golpear el saco y sentirse totalmente bien el doctor Hernán Gómez Pineda da el visto bueno a la empresa para que programe su reaparición. Pero en éste momento interviene Aquiles, el gran concertador de la empresa, y opina que no es prudente enfrentarlo a un boxeador cotizado en esos momentos porque podía ser peligroso por la inactividad de “Happy”, y es ahí cuando recurrimos al libro de los “muertos en el boxeo” y en el índice encontramos el nombre de Carlos Arturo Osorio reapareciendo Lora Escudero en una gran velada en el viejo circo de Cereté donde la pelea central fue la de “Pambelito” Cervantes enfrentando a Felipe Julio. Pero le levantaron el brazo a “Happy”, a pesar de no haber lucido bien, era su primera pelea después de la operación y  el nuevo despegue de su carrera que culminaría, más delante, con el título mundial.

En esta velada, la anécdota corrió por los lados de Pambelito quien, al sonar la campana, convino a Julio con un gancho de izquierda y una derecha a la cara que le produjo una herida profunda en su nariz formándose el “arroz con mango”; hasta la madre de Julio subió al ring. Doña Susana “levantó” a carterasos a Pambelito, su otro hijo (Amancio) correteó al árbitro y demandaron la pelea porque aducían que Pambelito tenía una manopla en el vendaje y estaba rezado con “niño en cruz”. Incidente para nunca olvidar.

A veces los empresarios tienen problemas con el dinero para montar boxeo y hay que recurrir al ingenio y la astucia. En cierta ocasión al promotor Evelio Torres le rebotaron unos cheques, el descuadre en la caja se hizo evidente poniendo en riesgo la realización de una velada. Nelaqui esperaba, hacía una semana, en su oficina del restaurante de autoservicio “La Torre” en Cartagena en compañía de “Rafa” Bolaños y el “Gordo” Simanca.

Desesperado, Evelio me dice: -Compadre qué hacemos?
Le repondo: - Dame unos minutos, algo se me ocurrirá. Al rato le manifiesto:
-Tenemos que ponerte preso Evelio.
Él me contesta muy asustado: - Preso?  - Si, preso. Le interpelé.

Resulta que Evelio tenía una admiradora a quien llamábamos “Madame Titi” que manejaba buen dinero. Estábamos completamente seguros que tan pronto Madame Titi supiera que Evelio estaba en prisión saldría a responder por él. Fue así como Ramiro Arroyo, jefe de taquillas y yo, salimos en el Dodge Alpine de Evelio. Lo recogimos y llevamos a la cárcel municipal que quedaba en la hoy calle 41 de Montería y se lo entregamos a la guardiana de turno que era Elena Ruiz de Zapateiro, esposa del locutor Bob Nel Zapateiro. Y la convencimos de prestarle una silla a nuestro amigo mientras hacíamos una diligencia. Evelio tenía las instrucciones que cuando la Madame pasara, él debía asomarse por la reja y ella, al verlo, comprobaría que era cierta su detención. Así sucedió y cuando Ramiro pasó con la Madame esta se desmayó. Al volver en si sólo atinó a preguntar cuánto costaba sacarlo de ese horrible lugar. Fue al banco y a la media hora Evelio salió de prisión sin estar preso y con el dinero de la Madame se pudo hacer la velada boxística.

Hasta la próxima

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