SIGUIENDO AL CAMPEÓN - 7a Parte

SIGUIENDO AL CAMPEÓN - 7a Parte

“Siguiendo al campeón” es una SERIE de Crónicas durante el ejercicio profesional del periodista monteriano Álvaro Díaz Arrieta en su periplo en torno de Miguel Lora Escudero. Las incidencias, anécdotas, regocijos, abatimientos y grandes satisfacciones alrededor de la figura que se convertiría, años más adelante, en el gran Campeón de peso Gallo que el mundo recuerda.

Si amigos lectores, no hay mejor país que el nuestro por eso debemos quererlo y defenderlo, todos los países tienen problemas pero a nuestra amada tierra tenemos mucho que agradecer.

Ya en pleno combate con Lora y Zaragoza en el ring, quién iba a creer que la primera transmisión que salió para Colombia fue la de Robinson Suárez. Transmitió, incluso, primero que las cadenas nacionales. Yo le pregunté: -Compadre cómo hizo, si usted no tenía línea? Y me respondió: -Compa, es que aquí también funciona el mercado negro, me conocí con un ingeniero de la emisora “La Cubanísima” y me dijo “cuál es tu problema chico?” Yo le dije que no tengo sonido para Colombia, me contestó “no te preocupes, trajiste cable?”, le dije si y le entregué 3.000 metros de cable telefónico que traje por si las moscas y el tipo saco la transmisión en cuestión de minutos y le di 40 dolares”.

Aprovecho para hacer un reconocimiento al periodista y narrador deportivo Robinson Suárez Ospino. Fue una osadía hacer lo que él hizo. Sólo las personas con vocación y compromiso con sus oyentes y su trabajo hacen esto: viajar con el riesgo de haberle podido fallar la transmisión y la inversión del viaje. Siempre he manifestado que Robinson está en el ranking de los grandes periodistas deportivos de la costa con reconocimiento nacional. Dios te guarde hermano mío, hablo de tus virtudes porque en nuestras vidas compartimos juntos treinta años de periodismo deportivo sufriendo, pero gozando más de esta bonita profesión.

Luego las otras trnasmisiones. En Caracol radio Edgar Perea Arias con su orgullo de negro cartagenero; en Todelar Luis Alberto Payares Villa con un conjunto de terlenka color marrón (lo in del momento) y zapatos blancos como buen cartagenero engreído. El grupo lo completaban Eugenio Baena Calvo, Edgar Parea Agudelo y Álvaro Díaz Arrieta. Napoleón y Melanio transmitieron por el Grupo Radial Colombiano mientras Campo Elías Terán lo hacía por RCN.

El combate en el ring era ardoroso. Lora, en todo su esplendor, no descuidó ninguna recomendación del argentino Amilcar Brusa. Zaragoza buscaba a Happy por todo el ring pero no lo encontraba, Lora era muy ágil y eludía al mejicano que trataba de combinar y colocar un golpe que llevara al tapiz al colombiano. La izquierda del “manito” fue neutralizada durante los doce rounds dando Lora un verdadero concierto de boxeo. El público enloqueció y gritaba: “Happy, Happy, Colombia, Colombia”, fue una noche inolvidable, la pelea terminó y Happy ganó el título mundial gallo. El ring se llenó de colombianos, de banderas colombianas y de sombreros vueltiaos; sonó el himno de nuestro país, sonó el porro María Barilla, nos abrazábamos aún sin conocernos. Todo fue una fiesta y el comienzo de una cadena de victorias y defensas del campeón más carismático y técnico que hayan parido el Sinú y la república de Colombia.

Después de las entrevistas nos dirigimos todos al hotel. Nos acompañó Fredy Aicardi un cartagenero buena gente, amigo del boxeo y del béisbol, radicado en Nueva York. El comentario era la gran demostración boxística de Happy, todos coincidíamos en que teníamos campeón para rato. Nos encontrábamos en el lobby del hotel celebrando cuando Payares se percató que hacían falta los equipos de transmisión de Todelar: la consola, los micrófonos y cables. Me preguntó: -¿Álvaro dónde están los equipos? Yo mire para todos lados y le dije: -Se me quedaron en el Taxi. Todo fue confusión, Payares me culpó de lo sucedido y enseguida me dijo en tono de muy pocos amigos: -Tú los pagas. Con la colaboración de Freddy Aicardi los equipos aparecieron, él llamó a la empresa de taxis y al rato los trajo el conductor y a mi me tocó pagar la propina, en ese entonces, cinco dólares. Inmediatamente, en vez de festejar con licor o cerveza, festejamos con un delicioso fresco o bate de guanábana a la vuelta de la esquina del hotel, estábamos felices, no podíamos creer que Colombia tuviese un campeón mundial con la clase de Happy Lora.

Alguien preguntó por Fabio Poveda. Melanio respondió: -Dónde va a estar, pues entrevistando a Happy. Ese si es un verdadero periodista, no como nosotros que pensamos en venirnos para el hotel porque creemos que la pelea para nosotros termino cuando sonó la campana, no ahí comienza nuestro verdadero trabajo como periodistas, nosotros no somos periodistas ni somos nada, por eso Fabio es el mejor periodista deportivo de Colombia.

Gran enseñanza de Fabio Poveda Márquez para un grupo de periodistas como nosotros. El regaño de Melanio Porto fue asimilado para hacernos mejores profesionales.

Hasta la próxima.

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