SIGUIENDO AL CAMPEÓN - 11a Parte

SIGUIENDO AL CAMPEÓN - 11a Parte

“Siguiendo al campeón” es una SERIE de Crónicas  durante el ejercicio profesional del periodista monteriano Álvaro Díaz Arrieta en su periplo en torno de Miguel Lora Escudero. Las incidencias, anécdotas, regocijos, abatimientos y grandes satisfacciones alrededor de la figura que se convertiría, años más adelante, en el gran Campeón de peso Gallo que el mundo recuerda.

Nuestra agenda en estos viajes siempre consistía en estar al lado de la noticia y en este caso la noticia era nuestro campeón Happy Lora; por eso después de recibir una atención estupenda de Eugenio Pineda preparándonos un suculento desayuno americano con huevos y jamón, jugo de naranja, tostadas, mantequilla y mermelada, salíamos en el lujoso Pontiac a visitar almacenes y a comprar lociones a solicitud de Maik, visitábamos las fábricas de ropa exclusiva para los artistas en la vía a Orlando, donde se vestían Julio Iglesias y las grandes vedettes de ese entonces.

La rutina por las tardes consistía en ir a las practicas del campeón Happy Lora quien todavía estaba bajo las ordenes de Amílcar Brusa y era sometido a un riguroso entrenamiento ya que en su permanencia en su natal Montería aumentó de peso y tenía que hacer mucho velillo y footing para alcanzar su categoría, lo que molestaba sobremanera a Brusa. Es que en nuestra tierra si usted entrevista cualquier familiar de cualquier deportista lo primero que dice es “SALUDOS MIJO Y TE FELICITO POR EL TRIUNFO Y AQUÍ TE ESPERAMOS CON UN SANCOCHO TRIFÁSICO Y UNA VIUDA DE CARNE SALADA CON COSTILLA DE PUERCO”. Eso es una barbaridad, y Lora en el festejo del triunfo fue lo que más comió y por eso el argentino entrenador le “sacó la leche” como dicen los cachacos, lo que ocasionó que llegara un poco débil a la pelea ante el formidable Wilfredo Vásquez.

El problema del deportista costeño es la falta de voluntad y disciplina después que logran el objetivo. Happy no fue la excepción; pudo hacer más defensas de las que realizó pero era muy goloso, comía demasiado y eso le ocasionaba en todas sus defensas problemas con su peso natural (gallo). Fueron tantas las ganas de comer de Happy, que Brusa que estuvo en Montería participando de los festejos, de regreso a Miami estuvo furioso, ya que Lora no quiso faltar a los agasajos que le tenían preparados Luquitas Geneco y su compadre Jorge Oñate.

Los días que antecedieron al gran combate estuvieron plagados de comentarios por parte de los especialistas. Unos ponderaban la fuerza y resistencia de Vásquez, otros el boxeo estilista del campeón pero, en conclusión, decían que la pelea sería difícil para Happy, criticaban a los Zabala por enviar a la guerra en su primera defensa a Lora ante un contendor tan peligroso como Vásquez, y en realidad así resulto. La hora de la pelea había llegado, todo estaba listo, las transmisiones para Colombia tenían todo preparado en el ringside del Convention Center de Miami; allí encontramos cordobeses eufóricos seguros de que Lora retendría el título, entre ellos el ex gobernador Camilo Jiménez Villalba (q.e.p.d.); Jairo Espinosa, Hernán Gómez y muchos paisanos que nos acompañaron a sufrir la tensión de un combate que por poco le cuesta el título a Miguel en su primera defensa.

En una velada de campeonato mundial de boxeo se reúne lo más granado de este deporte y fue allí donde pudimos conocer a Donald King (Don King), el extrovertido promotor y concertador estadounidense. Creímos que sería imposible estar cerca a él, pero no fue así. Descubrimos a una persona sencilla a quien entrevistamos sin ningún problema, sirviendo de intérprete Eugenio Pineda. Hasta saludos envió a los monterianos, emitiendo un gran concepto de las cualidades boxísticas del campeón mundial happy lora.

Nuestra mesa de transmisión la compartimos con Robinson Suárez, Eugenio Pineda, Freddy Aicardi y Maik Mosquera, a quien adoptamos desde el inicio del viaje por el abandono de que fue objeto por parte del “colado” que nunca le dio los viáticos prometidos. Pero como Dios no deja abandonados a sus hijos, a Maik no le faltó nada, antes le sobró para comprar y traer de regreso sus tres pares de zapatos de charol americano, pañuelos perfumados y cinco frascos de lociones francesas de las marcas más reconocidas. A esto le sumamos tres botellas de Champagne Veuve Clicquot que regalaron en el avión de regreso, las cuales sirvieron para celebrar en Montería con sus compadres “Lao” De la Ossa e Isidoro Jaraba (q.e.p.d.).


Hasta la próxima

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