SIGUIENDO AL CAMPEÓN - 13a Parte

SIGUIENDO AL CAMPEÓN - 13a Parte

“Siguiendo al campeón” es una SERIE de Crónicas durante el ejercicio profesional del periodista monteriano Álvaro Díaz Arrieta en su periplo en torno de Miguel Lora Escudero. Las incidencias, anécdotas, regocijos, abatimientos y grandes satisfacciones alrededor de la figura que se convertiría, años más adelante, en el gran Campeón de peso Gallo que el mundo recuerda.

En el camino al apartamento de Pineda hicimos una escala para comer, pero había que hacerlo a lo grande, así lo ameritaba la ocasión. Nos detuvimos en el restaurante “El Viajante”. Lo primero que hicimos fue ordenar una copa de vino Manischewitz, era necesario para calmar el estrés producto de la emotividad del combate. Cuando llamamos al mesero, me llamó mucho la atención las maneras y el estilo del caballero alto, blanco con algunas hojas blancas en su cabeza; no parecía un mesero común y corriente. Así que me decidí a preguntarle de dónde era y me dijo: -Soy de San Juán de Puerto Rico y mi profesión verdadera es la de ingeniero civil, lo que pasa es que a estados unidos viaja mucha gente a buscar nuevos horizontes, sobre todo trabajo y se encuentran con la triste realidad no es fácil conseguir y toca lavar platos y baños para poder subsistir a algunos les va bien a otros no. Este amigo por las noches trabajaba en El Viajante y en el día en una carnicería, pero como dice la frase “El trabajo dignifica las personas”

Del menú ofrecido, en vez de ordenar el “chivo del Gran Combo de Puerto Rico”, pedí pato silvestre en el salsa de mora acompañado de arroz y papitas fritas cortadas como tajadas de mandarina, acompañado todo esto con una copa de limonada cerezada. Eu se comió unas costillitas de cerdo bbq; Maik unos excelentes espaguetis a la boloñesa; es que Maik es un moreno fino, con clase. Mi compadre Robinson, para no equivocarse, le dijo al mesero: -A mi me trae lo mismo que pidió mi compadre Álvaro, es decir, su pato en salsa pero le cambió el sabor, lo pidió a la orange. Para cerrar el pedido faltaba el locutor, el pegado, el que nunca pagaba y como era de esperarse pidió un churrasco doble con todos sus adornos, incluido plátano maduro relleno con queso mozarela y de sobre mesa un vaso con leche y bocadillos. Es que el cachetero es cachetero
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La alegre noche de Miami involucraba a colombianos y latinos residentes, todos celebraban el triunfo de Lora como propio. Los grandes sitios de diversión eran testigos de esa euforia. Ese mismo día se le rendía homenaje a otro ídolo latino, pero de la música afro-cubana, Roberto Torres. “El caballo viejo”, apodado así por ser uno de los mejores intérpretes de la canción del venezolano Simón Díaz, recibía un gran homenaje en Miami y Eu nos invitó al sitio del evento, pero había un lleno a reventar y decidimos festejar en el apartamento sintonizando la emisora súper “Q”, que transmitió en directo el homenaje a Roberto con toda su música. De esta experiencia existe un cassette que grabó Maik Mosquera y está en poder actualmente del periodista Carlos Becerra Martínez quien ha prometido traérmelo para hacer el transfer a CD como obsequio a todos los actores de esta película.

Fue una rumba inolvidable esta celebración del triunfo de Lora, bailamos, gozamos, nos divertimos sanamente. Recuerdo que Eu tenía unas pistas musicales de la orquesta La Felicidad de “Mano de Piedra” Durán, y a mi me pusieron a remedar a Roberto cantando. A propósito este nunca canto bien, ya que no tenía medida y la música iba por un lado y la voz por el otro. Fue tan buena la recocha que mis compañeros me hacían el corito así “canta Durán canta que azuquita te acompaña”. No sé en qué momento acabó la fiesta porque yo por ser el más veterano caí primero y me dormí en mi pequeña suite. Al día siguiente amanecí totalmente cubierto de latas de cerveza los compañeros se aprovecharon de mi sueño para hacerme esta broma.

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