SIGUIENDO AL CAMPEÓN - 15a Parte

SIGUIENDO AL CAMPEÓN - 15a Parte

“Siguiendo al campeón” es una SERIE de Crónicas  durante el ejercicio profesional del periodista monteriano Álvaro Díaz Arrieta en su periplo en torno de Miguel Lora Escudero. Las incidencias, anécdotas, regocijos, abatimientos y grandes satisfacciones alrededor de la figura que se convertiría, años más adelante, en el gran Campeón de peso Gallo que el mundo recuerda.

Con la defensa ante Enrique Sánchez termina nuestro recorrido siguiendo al campeón por los ensogados norteamericanos. He aprovechado esta serie también para rememorar lo que fue mi experiencia personal y el encuentro con mis ídolos de la salsa, la narración deportiva y el boxeo. Fue el último viaje hecho a la tierra del Tío Sam; Happy realizó cuatro combates más a los cuales no asistí pero quien sí lo hizo fue mi compadre Robinson Suarez. Estas notas son un compendio de inolvidables crónicas, inéditas, que vieron la luz del mundo al contarlas en estos ilustrados capítulos.

La pelea con Sánchez se efectuó el 23 de agosto de 1986 en el Convention Center de Miami. Viajé el 19 de agosto; mi compadre Robinson Suárez lo hizo dos días antes, la razón: -Compadre tengo que viajar antes para la consecución de la línea por donde enviaremos el sonido a Colombia. La información vendría nuevamente por Ondas de Urrá. Para esta pelea no negociaríamos más derechos con Pachito Lora, nuevamente lo haríamos con Julio Guerrero pero no nos preocupaba, ya le habíamos ganado a Julio algunos asaltos con relación a los derechos en otros combates de campeonato mundial y este tendríamos que ganarlo también.

El 19 de agosto llegué al aeropuerto Ernesto Cortissoz a las 5:00 a.m.  El vuelo salía a las 8:30 a.m., había que estar temprano para adelantar los requisitos del viaje, los colegas de Cartagena y Barranquilla habían viajado con antelación. Súbitamente un alboroto rompió la calma reinante en el aeropuerto, era Edgar Perea haciendo su arribo y sus fanáticos lo recibían gritándole: “Junior, Junior tu papá”. Y aunque me venía quejando de no tener compañía para el viaje, ahora con el Negro Perea bastaba y sobraba.

En el avión me correspondió ventanilla, teniendo la visibilidad necesaria para darme cuenta, si por algún percance, el piloto y el copiloto se tiraban en paracaídas y nos dejaban solos en el avión. Esta es una broma mala del cubano Álvarez Guedes.

Seguidor de la música de Héctor Lavoe, jamás imaginé que terminaría conociendo en este viaje al “Loco” como cariñosamente le decían sus amigos. Por esos días se efectuó en Barranquilla uno de los últimos festivales de salsa de la buena en el Romelio Martínez donde, además del Loco, se presentó La Fania All Star con todo su grupo completo, y regresaban a Miami en el mismo vuelo. A mi derecha estaba Andy Montañez; en la silla siguiente podía ver a Adalberto Santiago: NO ME CAMBIABA POR NADIE. Compartí almuerzo con Andy y hablamos de Salsa y Control. Qué caballero Andy Montañez quien luego estuvo en Montería en un concierto en el “Campanario”, uno de los mejores sitios que tuvo esta tierra para bailar. En Montería volvimos a conversar, le recordé este encuentro en Barranquilla y me contestó que lo rememoraba como si fuera ayer.

Ah, qué recuerdos. De igual forma, al rebuscar en el subconciente me encuentro con el gran maestro del periodismo, con Melanio Porto. Melanio y sus enseñanzas, el Melanio que siempre decía que periodista era aquel que estaba preparado para la noticia y que el buen periodista nunca olvidaba su grabadora a pesar que él no la usó ni realizó trabajo alguno (pregrabado) en su programa “Aquí los deportes”. Pero así pensaba el sabio del periodismo deportivo caribe “Meporto”. Y yo, como ese periodista que no estaba preparado para la noticia, no portaba la grabadora en ese momento. La había dejado en el equipaje, que lástima porque en mis archivos reposarían los testimonios de estos bárbaros de la salsa y el ritmo que viajaron conmigo. Sólo me queda el recuerdo cuando en el avión, a 28.000 pies de altura,  la figura de Héctor Lavoe recorrió el pasillo t-Shirt revocada cantando y gritando, despertando a Andy quien me manifestó: -Ese es Héctor, ese es el loco, por eso lo queremos tanto. Luego Andy lo llamó y le dijo: -Mira, un periodista de Colombia, admirador de tu música.  Héctor se acercó, me miró con sus lentes cristalinos y me dió la mano, me saludó. Al bajar del avión le dije al campeón Edgar Perea: -Si muero mañana, muero tranquilo porque conocí a Héctor Lavoe en persona, ahora si, como decía Tite Curet Alonso: vamos pa! Allá, plantación adentro camará.

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